La Paz, 24 de octubre de 2026
Aprender una nueva técnica en la cocina puede ser el verdadero punto de partida para transformar un emprendimiento. Para el grupo de mujeres que participó en la primera clase presencial de cocina de Conexiones Gastronómicas 10, el reciente encuentro no solo representó una jornada académica o un taller más de capacitación, sino un espacio fundamental para ganar autoconfianza, afianzar su autonomía económica y redefinir la relación con sus propios proyectos culinarios.
Bajo la guía de la chef Ana Zalles, las asistentes trabajaron activamente en la elaboración de tres preparaciones clave dentro del menú planificado: ramen de pollo, shakshuka y una ensalada fresca acompañada de salsa de miel y mostaza. Más allá del paso a paso técnico y del aprendizaje de nuevas recetas internacionales, el principal atractivo y diferencial de la actividad radicó en la metodología de enseñanza: una dinámica basada en el “aprender haciendo”, donde la práctica inmediata reemplazó a la teoría distante.
Durante la jornada, la posibilidad de interactuar directamente con una profesional de la gastronomía permitió a las participantes despejar dudas en tiempo real, corregir procedimientos al instante y entender los porqués de cada ingrediente y temperatura. Este acompañamiento cercano es clave para superar los temores habituales del sector; como el miedo a la innovación, el desprecio por el error o la incertidumbre sobre la aceptación de un producto en el mercado; y convertirlos en seguridad técnica para el día a día en sus cocinas.









Sin embargo, la transformación más significativa de este taller trasciende el plano gastronómico. Para las emprendedoras, la experiencia vivida tuvo un impacto directo en aspectos personales fundamentales como la autoestima, el sentido de logro y la alegría de descubrirse capaces de dominar procesos complejos. El espacio se convirtió en una pausa enriquecedora dentro de sus rutinas habituales, ofreciéndoles una inyección de motivación y herramientas concretas para mejorar la calidad de sus oferta gastronómica y, en consecuencia, optimizar sus ingresos familiares.
Otro de los pilares fundamentales del encuentro fue la creación de un entorno seguro para la colaboración y el intercambio entre pares. Al compartir el mesón de trabajo, las participantes pudieron conversar sobre las dificultades compartidas que enfrentan al gestionar un negocio independiente: desde la administración del tiempo y los costos de insumos, hasta la conciliación con la vida personal. Este flujo de vivencias compartidas permitió fortalecer lazos, crear redes comunitarias de contención y sentar las bases para futuras alianzas comerciales entre los mismos emprendimientos.
Comprobar que no están solas en el camino del emprendimiento y que sus pares atraviesan retos similares genera un profundo sentido de pertenencia y dinamismo. El crecimiento individual de cada participante se traduce en un fortalecimiento colectivo, impulsando una comunidad de mujeres más preparadas, conectadas y decididas a hacer crecer sus iniciativas.
Con la realización de esta primera sesión presencial, Sendas reafirma su compromiso de seguir visibilizando y promoviendo cambios reales y sostenibles en la vida de las personas. Al centrar la mirada en las historias de superación detrás de cada cocina, la iniciativa demuestra que la gastronomía no es solo un oficio, sino una poderosa herramienta de desarrollo personal, empoderamiento económico y transformación social.









