Calamarca, agosto-septiembre de 2026
Más de 150 estudiantes y docentes participaron en las primeras actividades de un proceso de orientación técnica vocacional que busca ayudar a las y los jóvenes a reconocer sus capacidades, explorar sus posibilidades y construir proyectos de vida conectados con sus aspiraciones y su territorio.
Para una joven o un joven que está por terminar el colegio, pensar en el futuro puede traer tantas preguntas como posibilidades. ¿Qué quiero estudiar? ¿Qué habilidades tengo? ¿Qué sé hacer? ¿Qué me interesa? ¿Qué oportunidades existen? ¿Puedo construir mi futuro sin alejarme de mi comunidad?
En Calamarca, estas preguntas comenzaron a ocupar un espacio dentro de las unidades educativas como parte de un proceso de orientación técnica vocacional dirigido a estudiantes de 5.º y 6.º de secundaria, que busca brindarles herramientas para conocerse mejor, reconocer sus capacidades y tomar decisiones más informadas sobre los próximos pasos de sus vidas.
Las primeras actividades reunieron a 153 estudiantes de seis unidades educativas, además de docentes, directores y representantes de las comunidades educativas. Este proceso forma parte del trabajo que Asociación Sendas desarrolla en el municipio y contempla la participación progresiva de estudiantes de 12 unidades educativas.
Un proceso que mira más allá de la elección de una carrera
La iniciativa se desarrolla en el marco del proyecto “Suitaña suma achui: Cosecha de esperanza para mejorar la calidad de vida de las comunidades indígenas desfavorecidas de Bolivia”, en el cual la Asociación Sendas participa como socio estratégico de Asociación AYNI, contribuyendo al fortalecimiento de competencias educativas y de las oportunidades para las comunidades rurales.
En este marco, la consultoría de orientación técnica vocacional se desarrolla entre 2025 y 2028 y tiene como propósito contribuir al bienestar psicológico y la proyección de vida de estudiantes de 12 unidades educativas del municipio de Calamarca. A través de procesos de orientación vocacional y del acercamiento a oportunidades de formación técnica, se busca que los jóvenes puedan ampliar su visión de futuro y tomar decisiones informadas sobre su desarrollo educativo y profesional.
La apuesta parte de una idea sencilla: pensar en el futuro requiere algo más que conocer las opciones de estudio disponibles. También implica reconocer quiénes somos, qué capacidades tenemos, qué nos interesa, qué oportunidades existen y cómo queremos relacionarnos con nuestra comunidad.
Al finalizar el proyecto, se espera que al menos 200 mujeres jóvenes hayan fortalecido sus capacidades para planificar su proyecto de vida, mediante talleres de orientación vocacional y el conocimiento de la oferta educativa de al menos tres carreras técnicas. A más largo plazo, se busca contribuir a ampliar sus oportunidades de formación y empleo, favorecer su empoderamiento personal y aportar al desarrollo humano y productivo del municipio de Calamarca.





El primer paso: conocerse para pensar el futuro
Las primeras jornadas se desarrollaron con dos grupos de estudiantes.
En la Unidad Educativa Porvenir de Cañuma participaron 61 estudiantes de 5.º y 6.º de secundaria de las unidades educativas Porvenir de Cañuma, Gualberto Villarroel de Sivicani y Venezuela de Totorani.
Posteriormente, en la Unidad Educativa Roberto Pérez Patón de Calamarca, participaron otros 92 estudiantes de esta unidad educativa y de Hugo Chávez y Franz Tamayo.
En ambos espacios se combinaron la aplicación de tests y talleres de habilidades blandas, utilizando una metodología participativa que permitió que los propios estudiantes se involucraran activamente en las actividades.
Los tests permitirán conocer mejor algunas características, intereses y necesidades de orientación de los jóvenes. Sin embargo, los resultados todavía se encuentran en proceso de tabulación y análisis, por lo que esta primera etapa no busca entregar respuestas inmediatas sobre qué debería estudiar cada estudiante.
El propósito es comenzar por algo más fundamental: conocerse.
Reconocer las propias habilidades, identificar intereses, reflexionar sobre la manera de relacionarse con otras personas y descubrir aspectos que pueden seguir desarrollándose son elementos que pueden ayudar a que, llegado el momento, cada joven pueda tomar decisiones con mayor información y confianza.
El taller de habilidades blandas complementó este proceso con actividades orientadas a fortalecer capacidades que pueden ser importantes tanto para la vida educativa como para futuros espacios de formación, trabajo y participación comunitaria.
Orientar también significa acompañar
Pero pensar en el futuro no es una tarea que los jóvenes tengan que enfrentar solos.
Por ello, el proceso también comenzó trabajando con quienes comparten cotidianamente con ellos: sus docentes y directores.
En diferentes espacios de formación participaron profesores y directores de las unidades educativas involucradas en el proceso de orientación técnica vocacional. Los talleres permitieron reflexionar sobre los desafíos que enfrentan actualmente las juventudes y fortalecer herramientas para acompañarlas de manera más cercana.
Durante las actividades, los educadores pudieron participar en dinámicas, compartir experiencias y conocer estrategias que pueden ser aplicadas en sus propios espacios educativos.
Una de las reflexiones centrales fue reconocer que la orientación vocacional no consiste únicamente en ayudar a elegir una carrera. También implica escuchar a los estudiantes, conocer sus realidades, reconocer sus inquietudes y generar espacios donde puedan hablar sobre lo que quieren para sus vidas.
Los docentes, por su cercanía cotidiana con los jóvenes, pueden convertirse en referentes importantes durante este proceso. A veces, acompañar comienza simplemente por prestar atención a una inquietud, hacer una pregunta o ayudar a un estudiante a reconocer una capacidad que todavía no identifica en sí mismo.






El futuro también se construye desde el territorio
Hablar del futuro de las juventudes de Calamarca también significa hablar del futuro de sus comunidades.
Por eso, el proceso busca que los estudiantes puedan explorar sus aspiraciones y posibilidades sin desvincularlas del lugar donde viven. La orientación técnica vocacional incorpora una mirada que relaciona las dimensiones personal, educativa, comunitaria y ambiental, reconociendo que las decisiones individuales también pueden tener relación con las oportunidades y necesidades de sus territorios.
Esto supone ampliar la pregunta. No solamente “¿qué quiero estudiar?”, sino también “¿qué puedo aportar?”, “¿qué necesita mi comunidad?” y “¿qué posibilidades puedo construir desde lo que sé hacer?”
La participación de las unidades educativas y la articulación con la Dirección Distrital de Educación de Calamarca, junto con el acompañamiento de las organizaciones que implementan el proceso, son fundamentales para que esta mirada pueda construirse de manera colectiva.
Para Asociación Sendas, este trabajo forma parte de su apuesta por una educación de calidad que vaya más allá de la transmisión de conocimientos y contribuya a que las nuevas generaciones cuenten con herramientas para tomar decisiones, reconocer sus capacidades y construir proyectos de vida con propósito.
Las primeras jornadas son apenas el comienzo. Los resultados de los tests permitirán conocer mejor las características y necesidades de los estudiantes y orientar las siguientes etapas del acompañamiento.
Porque orientar a un joven no significa decidir por él qué camino debe seguir. Significa escucharlo, ayudarlo a reconocer sus capacidades y acompañarlo mientras construye su propio camino.
Y en Calamarca, ese camino comienza con una pregunta sencilla pero importante: ¿qué futuro quieren construir las y los jóvenes para sí mismos y para sus comunidades?