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La quinua inspiró a una nueva generación de cocineras y cocineros que hoy ve reconocido su talento en La Especiería

La Paz, 30 de junio de 2026

Tras una jornada de creatividad, técnica e innovación gastronómica, La Especiería reconoció a las y los estudiantes del Instituto Tecnológico Cefim, que también hacen sus primeras prácticas dueles en La Especiería, que destacaron en el desafío culinario con quinua, una experiencia que reafirmó el valor del patrimonio alimentario boliviano y el potencial de las nuevas generaciones para reinventarlo.

Después de una intensa jornada de creación culinaria, llegó el momento de celebrar el esfuerzo, la creatividad y el aprendizaje. En un acto de premiación realizado tras el concurso gastronómico organizado por La Especiería, iniciativa de Asociación Sendas, se anunciaron a las y los ganadores del desafío que invitó a estudiantes de gastronomía a desarrollar un plato fuerte y un postre utilizando la quinua como ingrediente principal.

Más que una competencia, el encuentro se convirtió en un espacio para reconocer el talento de jóvenes que asumieron el reto de mirar un alimento ancestral desde nuevas perspectivas. Cada preparación reflejó horas de investigación, técnica, trabajo en equipo y el deseo de demostrar que los ingredientes locales pueden ser protagonistas de propuestas gastronómicas innovadoras y de alto nivel.

Durante la premiación, se destacó que el verdadero valor del concurso no estuvo únicamente en elegir a los mejores platos, sino en evidenciar cómo las nuevas generaciones de cocineras y cocineros están contribuyendo a revalorizar el patrimonio cultural y alimentario del país. Cada receta mostró distintas maneras de aprovechar la versatilidad de la quinua, resaltando sus cualidades nutricionales, su riqueza gastronómica y su enorme potencial dentro de la cocina contemporánea.

La evaluación consideró aspectos como la creatividad, la técnica, la presentación, el equilibrio de sabores y el uso adecuado de la quinua como ingrediente central. Las diferencias entre las calificaciones fueron mínimas, reflejando el alto nivel alcanzado por todas y todos los participantes.

El primer lugar fue para Layla Ibañez y Daniel Alarcón, quienes obtuvieron una calificación de 4.4 con un menú compuesto por el plato fuerte “Pastel andino de quinua y papa crocante” y el postre “Flan de quinua, cañahua y manzana”. Su propuesta destacó por combinar técnicas culinarias con ingredientes tradicionales, logrando una experiencia gastronómica equilibrada que sorprendió al jurado.

“Tuvimos dificultades con los tiempos del postre, tuvimos que improvisar algunas cosas ya que no salió como planeábamos pero nos salió muy bien. En cocina no todo sale planeado y ahí es donde nosotros como gastrónomos tenemos resolver y ver qué podemos hacer para solucionarlo”, expresó Layla Ibañez, integrante del equipo ganador. Para ella, la experiencia representó una oportunidad para demostrar que la creatividad y el trabajo con ingredientes locales pueden dar vida a propuestas capaces de emocionar y poner en valor la riqueza gastronómica del país.

El segundo lugar fue para Sthefany Sharmin Laruta gracias a su “Quinnoto de pollo andino” como plato fuerte y el postre “Uturuncu de quinua”, una propuesta que puso en evidencia la versatilidad de este grano andino y su capacidad para integrarse en preparaciones contemporáneas sin perder su identidad. “Esta competencia fue emocionante. Y aunque algunas cosas no salen como lo planeas, la cuestión es no rendirse e intentar salvar el platillo”, comentó Sthefany Sharmin Laruta. Su participación le permitió conectar los conocimientos adquiridos durante su formación con el desafío de crear platos que rescatan los sabores locales y muestran nuevas posibilidades para uno de los alimentos más emblemáticos de Bolivia.

El tercer lugar correspondió a Valeria Martínez y Carla Rodríguez con los “Tamales de quinua” y el postre “Pudín de quinua”, demostrando que las recetas tradicionales también pueden renovarse cuando se combinan creatividad, conocimiento y respeto por los ingredientes locales.

Durante el acto también se reconoció el compromiso de todas y todos los estudiantes que participaron en el desafío. Cada plato presentado representó un proceso de aprendizaje, investigación y práctica, donde la cocina se convirtió en una herramienta para explorar nuevas posibilidades alrededor de uno de los alimentos más importantes de Bolivia.

Más allá de los resultados, la experiencia permitió fortalecer la confianza de las y los estudiantes en su capacidad para innovar desde sus propias raíces. Al trabajar con la quinua, no solo desarrollaron habilidades técnicas, sino que también profundizaron su comprensión sobre el valor nutricional, cultural y productivo de este alimento ancestral, reconocido por su aporte de proteínas, fibra, vitaminas y minerales, así como por su potencial para contribuir a una alimentación saludable y sostenible.

El concurso también reafirmó la importancia de conectar la formación con la práctica. Cada desafío, la retroalimentación del jurado y el intercambio entre participantes se convirtió en una oportunidad para aprender haciendo, fortalecer el talento y descubrir que la cocina puede ser un espacio para preservar la identidad, impulsar la innovación y generar nuevas oportunidades.

Con iniciativas como esta, Asociación Sendas, a través de La Especiería, continúa generando espacios de encuentro y aprendizaje donde las nuevas generaciones pueden fortalecer sus capacidades, revalorizar el patrimonio cultural y alimentario y demostrar que los ingredientes que nacen en nuestros territorios siguen inspirando el futuro de la gastronomía boliviana.

Estas actividades son posibles gracias al apoyo de Reledev y Australian Aid.

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